Mi primera «G.R.»

En un lugar del poniente almeriense de cuyo nombre me acuerdo perfectamente (Venta Carmona) se reunieron en el cuarto día del primer mes del año de nuestro Señor de dos mil y trece tres intrépidos caballeros con sus corceles, a saber: Don Jaur de la Bota, Don Roger de la Trek, y el que suscribe, Husky de la Mancha.

Eran poco más de las ocho y veinte de la mañana, cuando los tres caballeros de la orden de Chanata Bike se decidieron a comenzar su ruta por las primeras cuestas de la serranía de Gádor. Todo hacía presagiar que sería un día tranquilo, pero qué equivocados estábamos, pues al poco de partir vimos en lontananza lo que no podíamos creer. Sobre la pequeña aldea de El Marchal de Antón López se erguían ufanos y desafiantes una colección de gigantes que nos desafiaban …. Raudos y veloces nos lanzamos como una salvaje jauría de lobos sobre un cordero, pero por más que corrimos, no pudimos dar alcance a semejante «piara» de cobardes, que más que gigantes parecían enanos huidizos …. al llegar sólo vimos el rastro de su huida y sus «bastones» allí plantados, pues fue tal su miedo al vernos llegar que ni tiempo tuvieron los malandrines de recoger sus armas …. Ahhhh!!! que amargo sabor se queda en el paladar de no poder enfrentarnos a ellos para dedicar nuestra hazaña a nuestra «Dama de las Chanatas» …..

Proseguimos nuestro viaje y desde esta cima nos dejamos caer hacia el Valle del Andarax, donde su belleza nos cautivó de tal modo, que en nuestro frenesí forzamos tanto a nuestras monturas que sin darnos cuenta llegamos a un punto en que nos encontramos exhaustos, y aprovechando que nos encontrábamos en las cercanías de las fincas de nuestro amigo el terrateniente, Don Pastor de las Altas Cumbres y los Bajos Valles, aprovechamos la ocasión para deleitarnos con un «almuerzo» digno de nuestro orden de caballería de los Chanateros, aunque damos por hecho que de haberse encontrado en sus fincas su dueño, la pitanza hubiera sido de órdago … No obstante, no nos quedamos con hambre tras nuestro refrigerio a la entrada de la aldea de Canjáyar.

Una vez descansados los corceles y saciada nuestra sed y hambre, los tres caballeros nos pusimos de nuevo en marcha para afrontar las nuevas dificultades que el camino nos ponía delante. Nos dirigíamos hacía la población de Laujar de Andarax, pero para poder llegar hasta allí, debíamos superar las colinas que delante nos ponía el camino, pasando por las aldeas de Padules, de Fondón y de Fuente Victoria. Sin albergar la más mínima duda, como tres locos posesos, con la única imagen en nuestras mentes de nuestra «Dama de las Chanatas«, enfilamos nuestro camino, y a la una y media nos encontrábamos en la Plaza Mayor de Laujar de Andarax, dándonos un nuevo respiro a nosotros y a nuestras monturas.

Tras diez minutos de respiro, de nuevo a lomos de nuestros corceles, por esas llanuras, y comenzando un largo descenso, a excepción de dos cuestas, puestas en el camino por los enemigos de la comodidad, llegamos a las dos y media a la villa de Berja, cuna de antiguos y nuevos caballeros de la orden de la Chanata Bike, donde tras departir con varios pueblerinos del lugar nuestra ruta y aventuras, nos dirigimos al mesón más famoso de la villa, El Cahete, donde nuestras monturas tuvieron un merecido descanso, y nuestros cuerpos una pitanza como Dios manda.

Una vez satisfechos, al menos en lo que al almuerzo se refiere, raudos y veloces, para evitar que la noche nos cubriese con su oscuro manto, bajamos a la villa de Dalías, cuna de caballeros antiguos, donde nos deleitamos con una brebaje de café y unos dulces del antiquísimo obrador Escobar, un manjar de dioses puesto en la tierra para nosotros, que lo degustamos como si fuese el último de nuestras vidas.

Una vez ya definitivamente colmados nuestros apetitos, nos dirigimos de nuevo al final de nuestra jornada, al punto de inicio de nuestro viaje, una vez realizado nuestro cometido de viajar por nuestros dominios, la sierra que rodea nuestro santuario de La Chanata, comprobando que el orden prevalece en nuestra tierras gracias a la orden de los caballeros de la Chanata Bike.

Aquí os dejo unas «pinturas» hechas con el «infernal» invento que portaba el ilustre caballero don Jaur de la Bota, algo que él llamaba …. «cámara fotográfica» … misterios de los tiempos modernos en los que nos vamos adentrando ….

One thought on “Mi primera «G.R.»”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *