Agua y frío …. ¿y qué?

Domingo, 14 de diciembre de 2014. Según todos los partes meteorológicos, España entera en alerta por frío, lluvia y nieve. La gente en sus casas, al calor del fuego, de la calefacción o en las camas metidos …. Pero cuatro locos (no se nos puede calificar de otra manera) quedan a las 6:30 de la mañana para hacer …. ¿qué van a hacer si son cuatro locos? … Pues una locura !!!!!

Desde la tarde de antes, con mi papel y bolígrafo en mano, apuntando: camiseta técnica, camiseta térmica, chubasquero, chaquetón, luces, cartera con dinerillo, tenis, pantalón largo, calcetines técnicos, calcetines térmicos, gafas con cristales amarillos para ver mejor en oscuridad y en días nublados, rodillera, braga para el cuello, chambergo, vejiga de agua para la bolsa,bocadillos varios, móvil, GPS, etc…. Total, toda la «logística» preparada y chequeada la tarde anterior …. Qué nervios !!!!

Me levanto a las 6, desayuno, me preparo, y, con puntualidad inglesa, a las 6:30, salgo a la puerta de la calle y en 2 minutos estamos los 4 preparados. Comenzamos a andar con la amenaza constante de agua. Nos chispea a ratos si, a ratos no. Vamos con los nervios a flor de piel pensando en que si empieza a llover como preveían los meteorólogos, media vuelta y para casa. Comenzamos los primeros 4 o 5 kilómetros por la zona más fea de la ruta que les he preparado: una rambla donde sólo se ven invernaderos a ambos lados, y llena de escombros que se tiran (hay gente para todo). Sitio feo, feo, feo de cojones, pero que por suerte lo pasamos de noche, y concentrados en los focos que llevamos Jaur y yo para pisar sobre seguro y no doblarnos los tobillos.

Cuando empieza a amanecer, llegamos a la zona de la Rambla de los Perros o Rambla del Cañuelo, donde paramos tan solo para quitar las luces, y ponernos los chubasqueros … el cielo está bastante feo. Llevamos 8 kilómetros y comenzamos una subida que se antoja durilla normalmente cuando vengo en bici, pero que hoy, con 12 kilómetros de pista, y lloviendo con bastante fuerza, se pone pesada, pero vamos felices y disfrutando del olor a tierra húmeda (mejor dicho mojada y empapada). Jaur no deja de echar fotos, es un máquina el tío. Lo de Pepe Fuentes no tiene nombre, es una máquina de andar … y es que «el que tuvo, retuvo» !!!! Y lo del amigo Pepe Frías …. sin comentarios … en cada paradita que hace el tío, aprovecha y se lía un cigarrillo, lo enciende … y tira millas !!!!!!!

De momento, la rodilla me va respetando, porque vamos subiendo. Jaur y yo ya conocemos la ruta más que de sobra, pues es una ruta que con la bici la tenemos muy «trillá» … pero los dos Pepes van flipando por donde van pasando. Están acostumbrados a llanear por la costa de Roquetas (todo edificios y paseo marítimo) y llevarlos de excursión al campo es una novedad que les está gustando …..

Llegamos a Felix con mucha lluvia …. pero los chubasqueros del «Decartón» parace que funcionan bien !!!! Son las 11 de la mañana y el cielo está negro. Mi Eva me ha llamado sobre las 10 y me dice que estamos locos, que en Roquetas está lloviendo y pregunta si viene a recogernos. Le digo que cuando lleguemos a Felix, en función de cómo esté el tiempo decidiremos.

Entramos en el «Jaime», lugar de parada obligada al pasar por Felix. Pepe Fuentes, para variar, se pide una manzanilla (infusión) … a partir de ahora queda bautizado como «el Niño de la Manzanilla» … Pepe Frías, por desconocimiento, se pide un tercio, pero Jaur y yo nos pedimos un vaso de vino tinto del país, vino de este año que estaba de escándalo. Jaime nos pone para acompañar una tostada de sobrasada picante para entrar en calor …. En la segunda ronda, «el Niño de la Manzanilla» no pide nada, pero nosotros nos tomamos otro vino y Jaime nos pone una carne en salsa que estaba de vicio, y Jaur saca un «pan de higo» que llevaba en la mochila, y lo trocea en un plato … para aderezar …..

Visto lo visto, salimos a la calle, y aunque chispea un poco, llamo a mi Eva y le digo que no se preocupe, que no llueve, y vamos a comenzar la bajada, que si llueve ya la avisaré para que venga a por nosotros. Comenzamos la bajada, por la «vereda de las cabras» … otra zona que no conocían tampoco ninguno de los dos Pepes, y que les deja alucinados. Mi rodilla, entre el frío y la bajada, comienza a dar síntomas, tras 22 kilómetros, de querer decir basta. Esos 2 kilómetros y medio me pasan factura a la rodilla, pero procuro aguantar lo mejor que puedo. Llegamos al único trozo de asfalto que vamos a pillar, dos kilómetros para pasar de una vereda a otra. Llegamos al cruce, y de nuevo sorprendemos a los dos Pepes al meterlos por la «vereda de la Envía», 4 kilómetros de vereda espectacular, un poco rota, pero muy guapa, aunque con unas bajadas que ya me «destrozan» la rodilla ….. Soporto el dolor como puedo, y desde Felix, por fin, ya he estrenado los bastones que nunca había cogido …. no voy mal para ser primerizo con los bastones, aunque todavía me queda mucho que aprender ….

Llegamos a la urbanización de «La Envía», cruzamos al carretera y hacemos la última y devastadora (al menos para mi rodilla) bajada hasta la «Rambla de las Hortichuelas» o «Rambla de Juan de Austria» …. Nos quedan los últimos 12 kilómetros de rambla llana, arenera en gran parte, con llegada a la playa. A media rambla, el compañero Jaur se desvía para su casa, y nos quedamos los dos Pepes y yo. A falta de 5 kilómetros me tengo que parar y ponerme la rodillera, porque mi rodilla va «rabiando» … pero bueno, aguanto bien. Vamos comentando el día tan «apañao» que hemos echado, lo bien que nos lo hemos pasado, y de repente nos sorprende un sol «de justicia» … a buenas horas !!!!! Todo el día lloviendo, y a las 14:30 horas nos da un sol que nos lleva la última hora «achicharraos» !!! porque no nos quitamos ni una prenda …. estamos deseando llegar.

Tras 42 kilómetros (más o menos) porque en el kilómetro 34 la batería del GPS, después de 8 horas, dijo basta, llego a casa. Son las 16:00 horas, después de 9 horas y media. Ha sido una ruta dura, especialmente por la lluvia, pero hemos disfrutado muchísimo. El desnivel se ha acercado a los 1000 metros, por lo que aunque la media ha sido un poco inferior a los 5 km/h, me dio por satisfecho, ya que sólo hemos parado en el kilómetro 20 (parada para beber y comer) ya que el resto de paradas eran muy cortas, tan sólo ponernos el chubasquero.

Ya por la tarde, las «agujetas» por encima de los cuadriceps, pero en los laterales (los entendidos sabrán como se llama esa zona) hacen su aparición, así como las molestias, tirando a dolor, en la rodilla izquierda (la que tengo «repará»), y tras una mañana de Lunes tranquila, por la tarde ya estoy recuperado.

En definitiva, una gran ruta con una compañía espectacular, y con una climatología lluviosa, pero agradable por las sensaciones apercibidas …. No todo va a ser buen tiempo, calorcito y cachondeo ….

Fotos realizadas por el máquina Jaur

Track de la ruta (mientras aguantó la batería)

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